lunes, 16 de julio de 2012

Anclar...

Hace mucho tiempo que no escribo ni siquiera en un cuaderno, quizás este sea un buen lugar para reencontrarme con la antigua amante de la literatura, narrativa y hasta poesía (sobretodo cuando siento que el autor se conecta en cuerpo y alma con lo que está escribiendo...) 


Cambio recuerdos si me devuelven el aroma... ese que no se borra ni con la mezcla de todos los perfumes más caros del mercado... jamás he podido olvidar del todo, por más que tratamos de negarnos lo que somos... o lo que sentimos... 


Duele el alma y no envejece... los recuerdos siguen vivos... igual que aquél día... y es por esos recuerdos que no le hallo sentido ni a la vida misma... y es por esos recuerdos que pienso en saltar todos los días... y es por esos recuerdos que no logro borrar ni con pastillas, ni con alcohol, ni con sonrisas el irónico vacío que ya no ocultan ni mis ojos inexpresivos y cada vez más distantes... y cada vez más distantes... 


Desapego... no quiero... 


No quiero volver a desconectarme como si la existencia humana se resumiera a un tubo de oxígeno o a una sonda naso-gástrica que te alimenta para seguir despierto o para seguir durmiendo y todos tengan una esperanza casi patética de que un día despertarás... 


Sonriamos... la vida es cada vez más bella... nos falta fuerza para creer que es del todo verdad... nos falta un ancla para luchar.... Un ancla real, un ancla tangible, un ancla por la cual darías tu vida y tu muerte si fuera necesario... y esa única ancla ya no está... y por más que la piense, no está... no está... y por más que la busque, la añore y la llame acongojada... desesperada... no volverá... 


Sólo me pregunto si mi ancla también me extrañará...